Continuemos pues con las peripecias vividas durante la breve pero intensa estancia en Lerma.A ver...tras habernos deleitado criticado las instalaciones (casita rural) donde temporalmente dormimos quedándonos pajaritos (¡qué frío!) así como a los propietarios de dichas instalaciones, es el turno de comentar la visita al...¡¡YACIMIENTO DE ATAPUERCA!!.
Vaaaamos a ello.
Todo comenzó, un sábado por la mañana. Tras esquivar mediante un inteligente " Nos hemos dormido...desayunaremos por ahí que si no no llegamos a las 12 " al dueño de la casita rural que permanecía al acecho para intentar encasquetarnos el desayuno (consiguiendo así tangarnos los seis euros por persona) nos metimos rápidamente en el LuNNyCoche. ¡Ay!, el LuNNyCoche...a pesar del sistema opresor que rige dentro de él (PapáLuNNy no nos deja engullir alimentos para que no se lo ensuciemos y nos pone plásticos para que no manchemos las alfombrillas) le cogí un gran cariño, era nuestro único habitáculo calentito en Lerma y alrededores. Pues bien, tras un breve intercambio de pareceres entre los LuNNyPapás sobre el camino por el que supuestamente llegaríamos antes a Atapuerca ( "que por ahí damos mucha vuelta, que no, que si, que no, que si..."), llegamos a dicho pueblecito, desayunamos (cuatro personas por ocho euros...vamos supereconómico en comparación con la casita rural de las narices) y reocpgimos las entradas para visitar el Yacimiento y todo el jolgorio que tienen por allí montado (con tal de sacar dinero...), que si un parque interactivo (menudo parque...casi es más grande mi habitación), que si un " museo " con cuatro carteles, en fin.
Un tío del parque ése nos hace meternos en un cabaña prehistórica para refugiarnos de la impertinente lluvia (es que no paró de llover en todo el finde eh...uisss). Nos cuenta lo que hacían los hombres primitivos (lo que se puede sacar de un simple fósil...) en plan interactivo (saca a individuos del público para que rompan piedras, se manchen las manos con pintura, etc.) mientras pone malas caras ante cualquier murmullo que le haga pensar que alguien no le está prestando atención. Echa miradas asesinas a los padres de un pobrecillo bebé que lo único que hacía era llamar la atención mediante sus lloros (quería el chupete...¿tan difícil es de entender?). Termina la insufrible charla (sí, sí que era muy interesante y todo lo que tú quieras, pero estar de pieescuchando al mismo tío casi dos horas, mojándote con las goteras de la cabaña y pasando frío, frío, frío es insufrible). Salimos de la cabaña y el tío empieza a tirar lanzas y flechas hacia un montón de paja para que veamos cómo lo hacían los prehistóricos (casi se carga a uno que se había ido a mear detrás de la paja...sin comentarios). Volvemos al LuNNyCoche y nos dirigimos al " museo ", a entrar en calor básicamente. La PequeLuNNy y yo nos deleitamos contemplando los souvenirs (hucha hipopótamo, esqueleto que brilla en la oscuridad) que luego intentaremos sonsacarles a los LuNNyPapás y finalmente, nos montan en un autocar para llevarnos al Yacimiento (si es que se puede llamar así...porque vaya yacimiento, cuatro hoyos, cuatro montañas con andamios, cascos, una cueva interactiva y poco más). Un chico dicharachero (el guía) nos suelta todo el rollo explicándonos que había en cada hoyo (te puede contar lo que le dé la real gana claro...ventajas de ser guía) y nos pone un vídeo en una cueva interactiva. Y ya está. Volvemos al autocar, al LuNNyCoche, nos nutrimos en un restaurante y volvemos a la gélida casita rural.
Y bueno, todos estos acontecimientos junto con una visita guiada la pueblo de Lerma (el guía se llamaba Claudio...jajaja, pobre), a monasterios y una visita (libre) a Burgos (no sé si se me olvida algo), tuvieron lugar durante un fin de semana de cuya fecha no logró acordarme (hace poco eso sí).
LuNNyAnotación: Jugar contra equipillos como Rusia es muy fácil, veremos cuando lleguen los grandes. Podemos, podemos (uyyy)...veremos, veremos, mejor dicho. Ahí queda.